El Museo Arocena, en colaboración con la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo de Arte Moderno (MAM), presenta Fábulas fantásticas en Torreón, Coahuila: 69 obras producidas entre 1915 y 2018 por artistas como Rufino Tamayo, Ricardo Martínez, Alice Rahon, Francisco Toledo, Manuel y Lola Álvarez Bravo, Rafael Coronel, Cordelia Urueta, Carlos Orozco, Graciela Iturbide y José Luis Cuevas, en formatos que van de la pintura y la escultura a la fotografía y la litografía.La exposición presenta una selección del acervo del Museo de Arte Moderno (MAM) a través de una lectura menos evidente de su acervo: aquella que, desde la metáfora, el símbolo y lo insólito, revela aspectos ocultos de la realidad cotidiana.
La muestra explora cómo lo familiar puede volverse inquietante, mágico e inexplicable. El arte mexicano ha sido identificado históricamente con el nacionalismo y la Escuela Mexicana de Pintura —representada por los muralistas David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera—, pero a partir de la década de 1930 se vio impactado por la llegada de artistas e intelectuales surrealistas provenientes de Europa. La estética surrealista se sumó entonces a una tradición visual y cultural autóctona que podría calificarse, en sí misma, como fantástica. Tras la visita de André Breton a México en 1938 y su lectura del país como lugar "surrealista por excelencia", se ha configurado una cierta mirada hacia México como territorio de lo maravilloso. La exposición retoma y profundiza esa perspectiva, alejándose de simplificaciones y estereotipos: muestra que el tono inusual, mágico o fantástico en la producción artística mexicana ha sido, con frecuencia, una vía para introducir críticas a ciertas posturas estéticas y a sus contextos culturales e históricos.u párrafo
INTRODUCCIÓN
En su libro Historia mínima del arte mexicano (1994), Teresa del Conde habla del “culto al misterio”, término que define como un elemento común y característico en el arte de nuestro país que “viene de la capacidad de iluminar, con destellos sesgados, aspectos escondidos o no tan evidentes en la realidad cotidiana”. Los artistas se posicionan desde lo irreal, la metáfora o lo simbólico para representar lo distinto, dar sentido al contexto propio, fijar una postura o hacer una construcción sobre la identidad.
Fábulas fantásticas es una lectura de la colección del Museo de Arte Moderno, que revisa el trabajo de artistas que tensan la categoría académica del realismo ya sea mediante la referencia a objetos o escenas cotidianas, la incorporación de elementos simbólicos y poéticos o el empleo de recursos estilísticos y temáticos, asociados con el género realista, presentados dentro de contextos en los cuales adquieren otra capa de sentido que convierte la familiaridad en perplejidad.
Más que agrupar las obras en un estilo unificador de “lo extraño”, la exposición explora estos abordajes a través de tres núcleos temáticos: la visión insólita de lo cotidiano, lo maravilloso –encarnado en un realismo mágico que se entusiasma por los entes y los poderes paranormales– y las rupturas al orden normalizado, que revelan la posibilidad de mundos o realidades alternas.
De esta manera, se establece una aproximación al arte moderno de México que no lo constriñe solo a su vertiente nacionalista. A la vez, supera el cliché que identifica “lo mexicano” como surrealista –idea derivada de las apreciaciones hechas en su momento por André Bretón–, al hacer evidente que el tono inusual, mágico o fantástico presente en la producción artística ha sido una vía para introducir críticas a determinadas posturas estéticas y coyunturas culturales e históricas.
LO INUSUAL COTIDIANO
Las obras de este núcleo proponen otros modos de acercamiento a lo humano, a la vida y la muerte, a las obsesiones. Son aproximaciones en las que lo existente se revela como una dimensión múltiple atravesada y desbordada por lo poético, lo onírico y el deseo, aunque sin abandonar nunca el territorio de lo racional. Retoman anécdotas, recuerdos, visiones personales, paisajes, ritos tradicionales y fiestas que permiten otra visión de lo real y sus límites con lo insólito.
Posicionados en una delgada línea entre lo surreal y lo simbólico, lo fantástico y lo mágico, los artistas aquí reunidos muestran pequeñas grietas e intersticios en donde lo inusual permanece a la espera de ser visto. Si bien se trata de una manera de explorar la cotidianeidad desde un posicionamiento y conciencia individual, reconocemos como familiares estas revelaciones.
Así, los artistas, desde sus inquietudes personales y utilizando medios muy diversos, plasman las distintas dimensiones de lo inusual cotidiano y funden su identidad, imaginario, mitos y memorias –enraizados en la cultura mexicana– con su propia búsqueda estética, acorde con el contexto artístico de su época.
LA MAGIA DE LOS HECHIZOS
La creencia en lo sobrenatural posee una fuerte raíz en la cultura mexicana, en la que el panteón de dioses de las culturas mesoamericanas se fusionó con la incertidumbre occidental frente a la presencia de fantasmas y demonios que pueblan el “otro mundo”. A lo largo del siglo XX, al interés de algunos artistas mexicanos por entender los misterios y devociones del pasado precolombino se sumaron las tradiciones místicas de los creadores del exilio europeo –muchas de ellas de origen medieval–. La visión de lo metafísico en el arte mexicano moderno se desarrolla así como una mirada plural que busca respuestas poéticas a las incertidumbres y desigualdades que afectan a un pueblo que pugna por transformarse sin olvidar sus tradiciones.
La fascinación por lo sagrado y lo oculto trajo consigo la intervención de adivinos y videntes que, a través de ritos y encantamientos, producen extrañas imágenes calificadas como “mágicas” o provenientes de un universo alterno de tinieblas o ensoñaciones.
El afán de analizar y dar rostro al sentimiento de un más allá encontró en los artistas modernos una legión de nuevos profetas que, por encima de la razón materialista, buscan expresar la incapacidad del hombre para comprender los misterios que rodean su existencia.
A través del arte se desarrolla una tendencia que busca adentrarse en el conocimiento de lo oculto. Salen a escena brujas, sacerdotes, demonios, quimeras, fantasmas, espectros, encantos y apariciones que incomodan o sorprenden nuestra mirada, e invitan al pensamiento a hundirse en lo insondable. Como una extraña poción que mezcla la alquimia, lo paranormal, los sueños y el pensamiento mítico, el mundo de lo mágico se desdobla en situaciones irreales o metafísicas y se extiende hacia lo absurdo y lo macabro.
EL SENTIMIENTO DE LO FANTÁSTICO
La mirada sobre la realidad va más allá de la representación mimética de lo observado. Sea desde posturas cercanas a la metafísica, el surrealismo, la filosofía del absurdo, el existencialismo o el abstraccionismo, diversos artistas plantean la existencia de excepciones a las normas de lo real. Dichas excepciones se presentan como coincidencias, guiños, extrañamientos, modificaciones mínimas del orden, y constituyen lo que Julio Cortázar denomina “el sentimiento de lo fantástico”: la impresión de que hay algo que no puede explicarse o de que se está frente a un escenario desconocido pese a que tenga la misma forma y cuente con los elementos a los que estamos acostumbrados.
La introducción de lo fantástico permite a los artistas cuestionar las temáticas, recursos formales y soluciones compositivas impuestos por la noción de realismo, así como una serie de ideas preconcebidas sobre el arte mexicano moderno. Estos escenarios ligeramente alterados, regidos por objetos familiares que de súbito se revelan extraños, descolocados o amenazantes, por aparentes casualidades o por concurrencias imposibles, permiten introducir contrapuntos críticos a aquellas narrativas que observan la producción artística de México bajo parámetros inamovibles y explicados a la luz de criterios totalizantes.
Recursos
Espacio lúdico
A lo largo de toda la exposición, encontrarás estaciones lúdicas diseñadas para que experimentes por ti mismo los secretos de M.C. Escher. Atrévete a crear tu propia teselación, diseña un ex libris personalizado o descubre la magia de la xilografía. Estas estaciones interactivas están repartidas por toda la sala para transformar tu visita en una experiencia creativa única.
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