LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS. CANTINAS HISTÓRICAS DE TORREÓN

19 DE MAYO, 2016 – MAYO, 2017

Cientos de negocios han abierto y cerrado sus puertas en el centro de Torreón durante los últimos ciento veinte años. Algunos han logrado tolerar el paso del tiempo, las crisis económicas, el crecimiento urbano desordenado y las modas siempre cambiantes. Tal es el caso de las cantinas históricas de Torreón que, aún hoy en día, resisten como refugio al inclemente calor lagunero y las preocupaciones de la vida cotidiana. 

En esta exhibición ponemos en valor los establecimientos de mayor importancia y tradición de nuestra ciudad y que fueron fundados entre 1890 y 1958. Algunos permanecen en activo o lamentablemente han cerrado de manera reciente; pero en su conjunto y diversidad, conforman un ecosistema de prácticas culturales que otorgan identidad al colectivo de nuestra comunidad; de ahí que los reconozcamos como referente de la tradición y la historia acontecida, por supuesto, a ambos lados de la barra del bar. 

Agradecemos a todas las personas involucradas en la realización de la muestra, su generosa contribución ha sido indispensable para visualizar el patrimonio cultural cantinero, así como relevancia contemporánea en la región.

 

 INTRODUCCIÓN

Al igual que otros espacios en las ciudades como plazas, iglesias, comercios y tiendas, las cantinas cumplen una función para sus habitantes: hacer una pausa, reunirse con amigos, hacer negocios, conversar al son de unas copas, "botanear", festejar, o incluso, ahogar las penas. 

En la ciudad de Torreón, las primeras cantinas surgieron en torno a la estación de ferrocarril junto con los primeros hoteles, comercios, y mercados. Si para 1892 la población tenía unos 2 mil habitantes, para 1910 la ciudad rondaba los 40 mil, un crecimiento inusual con el que se multiplicaron también las cantinas, que para ese año llegaron a contar con alrededor de 100 establecimientos.

Con el ímpetu de estas primeras inauguraciones, muchas otras cantinas abrieron también en las décadas siguientes, y aunque la gran mayoría de estos lugares han desaparecido al día de hoy, algunos han sobrevivido el paso del tiempo y continúan en operación.

A través del ensayo fotográfico de Jesús Flores Valenciano, la investigación de Carlos Castañón Cuadros y una selección de objetos representativos de cada establecimiento, el Museo Arocena presenta una breve reflexión de los sitios que continúan ofreciendo sus servicios al público y también de aquéllos que han cerrado sus puertas en tiempos muy recientes.  La transformación en las últimas décadas de las ideas en torno al consumo del alcohol y los espacios históricamente masculinos convierten a las cantinas en estampas de una larga tradición que tiende a desaparecer en el siglo XXI. 

Salón Francia, c. 1890

Calle Ramos Arizpe y Av. Presidente Carranza

El Hotel Francia abrió hacia 1890 e incorporó dentro de sus servicios una cantina que al tiempo se volvió célebre: Salón Francia. Tuvo varios dueños en lo sucesivo: Pedro Michou, Julio Doucet, Alfredo León, Ignacio Villalobos, y en su última etapa de cuarenta años, Antonio Zermeño. La cantina hasta entonces, fue la más antigua de Torreón que pasó por tres siglos, XIX, XX y XXI. Cerró sus puertas en 2015.

 

Las Playas, ca. 1900

Entre C. Blanco y Av. Hidalgo

En pleno centro de Torreón, justo enfrente del Mercado Juárez la famosa cantina Las Playas, de Fermín Pruneda. Era una cantina popular, pero tenía un barra de madera notable. Fue famosa por servir desde temprano por la mañana, sus famosas “pollas”, una bebida para curar la cruda.

 

Salón París, ca. 1900

Actualmente en C. Zaragoza  entre Av. Hidalgo y Av. Juárez

El Salón París Inició en la primera década del siglo XX gracias al empeño de Fructuoso Arias. Posteriormente Fructuoso traspasó esa cantina a Prudencio Calderón. El dueño inicial tuvo en el mismo lugar un negocio de ultramarinos, como solía acostumbrarse en la época. A la larga, ese negocio anexo se convirtió en la famosa Casa Arias que estuvo en funciones hasta hace algunos años.

 

Las Naves de Colón,  ca. 1900 (cerrada en 2016)

Calle Ramón Corona y Av. Abasolo

En la diversidad de cantinas en Torreón, no podía faltar una con referencias hispánicas: Las Naves de Colón. Desde la primera década de 1900 abrió sus puertas en el sector poniente de la ciudad. Inicialmente estaba en la avenida Matamoros #1534, pero en sus últimos años cambió sus instalaciones a la esquina de Ramón Corona y avenida Abasolo, cerró sus puertas en el mes de abril de 2016.

 

La Rivera,  ca. 1905

Calle Acuña y Av. Allende

Desde los años veinte del siglo pasado se mantiene en pie esta cantina. Actualmente fue remodelada, y aún con estas modificaciones, la construcción original de adobe y ladrillo todavía se conserva.

 

Bar Reforma,  1908

Av. Matamoros y Calle Valdés Carrillo

Desde 1908 el bar Reforma es uno de los establecimientos más antiguos de la ciudad. Nació en los años del esplendor porfiriano a principios del siglo XX cuando el algodón era el motor de la economía. Como una hazaña de la tradición, sobrevivió una y otra vez a los saqueos y las tomas de Torreón durante la Revolución.

 

Salón Versalles, 1917

  1. Degollado y Av. Allende

Casi con un centenario, el Salón Versalles se creó en 1917. En 1945, Don Bernabé Torre Venegas compró la cantina a al señor Ulloa. Es una cantina discreta donde se puede degustar botana, cerveza de barril bien fría y otras bebidas. Ante todo en el Versalles se aprecia la conversación y las mesas de amigos que semana con semana se reúnen. En años recientes, coinciden varias generaciones. Viejos que solían venir de jóvenes y ahora vienen sus hijos e incluso sus nietos. El Versalles mantiene la vieja arquitectura de la ciudad, hecha de gruesos adobes y recubierta de ladrillo. Durante décadas, Don Bernabé fue célebre por su duro carácter, que no dudaba en correr a los parroquianos y mantener el buen ambiente.

 

Las Dos Naciones (hoy “La Tradicional”),  ca. 1920

Av. Escobedo y Calle González Ortega.

Las Dos Naciones fue una de las cantinas legendarias de Torreón, cambiando de nombre en años recientes, por "La Tradicional". Con el señor José Manuel Vila trabajaron cantineros famosos que luego tendría sus propias cantinas, como Don Bernabé Torre, del Salón Versalles; Enrique Torre de la cantina Club España; y  Ciriaco Zorrilla, del Salón Ciriaco.

 

Bodegas del Norte, ca. 1920

Entre Av. Juárez y C. Leona Vicario

Aunque Bodegas del Norte no es una cantina, sino un expendio de vinos y licores, es representativo de los comercios que vendían tequila, mezcal y sotol desde principios del siglo XX en Torreón. Incluso, la arquitectura del lugar, hecha de ladrillo y adobe, actualmente se conserva.  Esa imagen no sólo es característica la vieja arquitectura en la ciudad, sino también es representa uno de los pocos expendios de vinos y licores que sobrevive desde esa época.  

 

La Nueva Alianza (antes La Gran Vía), ca. 1920

Calle Viesca #426

La Nueva Alianza toma su nombre en referencia al emblemático Mercado Alianza. Durante la década de 1920 la cantina se llamó La Gran Vía, siendo propiedad de Jesús Parada. Posteriormente, en los años cuarenta, tomó el nombre actualmente lleva.

 

La Fama, 1923

Actualmente en C. Acuña, entre Av. Morelos y Av. Matamoros

En 1923, Benjamín Ríos Galván, creó la cantina La Fama. Fue conocida en sus inicios por servir mezcales y tequilas. Don Benjamín solía decir que un cantinero es como un confesor, tiene que ser tolerante y saber escuchar a los clientes. 

 

La Ópera, ca. 1930 (destruida en 2016)

Av. Allende #198

La Ópera es otra de las cantinas históricas que recientemente desapareció, en el año de 2016. Desgraciadamente, la administración del lugar decidió tumbar la antigua construcción de adobe y ladrillo que funcionó por décadas, para dar paso a una nueva edificación que probablemente cambiará también su público y la función original del sitio.

 

La Terminal, 1931

Calle Donato Guerra y Av. Escobedo

Con la ruta comercial del tranvía eléctrico que unía a Lerdo con Torreón nacieron negocios y comercios, nació La Terminal. Su nombre lo tomó en relación a una terminal contigua del tranvía. En 1953 ese transporte desapareció pero La Terminal continuó sirviendo tragos y cervezas bien frías a quienes agobiados por el calor encontraban ahí refugio. En otra época, esa esquina de Torreón fue muy socorrida debido a que en cada una de las esquinas de la calle Donato Guerra y avenida Escobedo, había cuatro cantinas, de las cuales sólo sobrevive el Águila de Oro y La Terminal.

 

Casino Torreón (Perches), 1932

Calle Leona Vicario y Av. Hidalgo.

Esta cantina nació cuando Torreón cumplió 25 años como ciudad en 1932,  fundada por Jesús Perches. Posteriormente la cantina pasó a llamarse simplemente Perches, como actualmente se le conoce. Al igual que otras cantinas importantes de la época, el Casino Torreón tenía también una tienda de ultramarinos donde podían comprarse latería, vinos importados, carnes frías, dulces y chocolates finos.  Aunque la tienda ya no funciona, la cantina continúa en servicio y todavía mantiene el servicio de carnes frías y quesos.

 

Gota de uva, 1939

Av. Matamoros y C. Múzquiz

El Gota de Uva se volvió una de las cantinas más concurridas y tradicionales en el centro histórico de la ciudad. Abrió sus puertas en 1939 y todavía conserva algo de la época de esplendor del centro de Torreón. Ubicada en el poniente, el Gota de Uva fue célebre y al paso de las décadas, se volvió una referencia en la ciudad, por concentrarse ahí mariachis y grupos norteños, ya fuera para llevar “gallo” a la novia, acompañar una fiesta o simplemente cantar algunas canciones ahí, al son de unos tragos. Los años de inseguridad y violencia obligaron a los músicos a cambiarse de sector.

 

La Sevillana, 1940

Av. Ocampo 622, esquina con Francisco I. Madero

Famosa por su caldos de camarón, La Sevillana complace a sus clientes desde la década de 1940. Concepción G. Cordero inició esta cantina que está bien arraigada en el gusto lagunero.

 

El Nopal,  ca. 1940

Calle Blanco, entre Av. Juárez y Av. Morelos

Desde principios del siglo XX, la calle Blanco en Torreón siempre fue muy concurrida en comercios y negocios por estar cercana al Mercado Juárez, uno de los más importantes de la ciudad. En esa misma calle se formó un corredor de cantinas desde la actual avenida  Presidente Carranza hasta la Morelos. Desde la década de los cuarenta, el Nopal quedó fiel testigo de aquellos años de esplendor etílico. 

 

Salón Ciriaco,  1958

Av. Hidalgo #816

El Ciriaco se ganó el gusto de los laguneros por la abundancia y la calidad de sus botanas. A la fecha mantiene la tradición de la comida y la bebida, acompañada de un piano, que hace recordar la música de las cantinas de antaño en la ciudad.

 

Investigación: Carlos Castañón Cuadros

Ensayo fotográfico: Jesús Flores Valenciano

Curaduría: Adriana Gallegos Carrión / Sergio Garza Orellana 


Escucha la playlist: La última y nos vamos. Cantinas históricas de Torreón

En Torreón existen espacios que han logrado tolerar el paso del tiempo, las crisis económicas y las modas siempre cambiantes: nuestras cantinas. En ellas, encontramos identidad a través un conjunto de prácticas culturales únicas, de entre las cuales la música sobresale como un lenguaje unificador.

 

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