Julio 2014: Fotografía de la Familia Arocena

FICHA TÉCNICA

Familia Arocena
1908
Impresión digital

Fundación E. Arocena.
Recámara de Caballeros/ Casa Histórica Arocena.

FICHA COMENTADA

Una imagen no dice más que “mil palabras”. Ante todo, es necesario explicarla: contar su historia. En un primer plano observamos lo inmediato, la familia. En ese sentido, se trata de una gráfica que se repite una y otra vez en la historia de la fotografía y la vida cotidiana. Aunque la escena es la misma, las diferencias provienen de las historias que podemos leer, aún y cuando no tengamos más datos de la imagen, la ropa distingue un “lugar social”.

Otro elemento, es el acontecimiento familiar. Las niñas vestidas para la ocasión muestran un momento especial de la familia como la celebración de un aniversario.

A la cabeza de la familia, aparece sentado Francisco Arocena y Muñuzuri, quien a los 31 años contrajo matrimonio en 1902 con María Zenaida de Arocena y Ávila, por entonces de 23 años. La boda se celebró en Nueva York y selló una relación con fuertes raíces vizcaínas en España. De esa manera se ligaron los inmigrantes españoles en México con las familias españolas en Europa. Francisco Arocena fue sobrino y yerno de Rafael Arocena y Arbide, un notable empresario algodonero de la región Lagunera hacia finales del siglo XIX y principios del XX. Arocena representó al paradigma empresarial norteño al igual que empresarios como los Luis Terrazas en Chihuahua, Evaristo Madero en Coahuila, Gerónimo Treviño en Nuevo León o Juan Brittingham en Durango. Rafael Arocena generó un conjunto de empresas agrícolas aglutinadas en el enorme predio de Santa Teresa destinado principalmente a la producción de algodón. La producción algodonera del enorme predio de Santa Teresa era una de las más grandes y competitivas de la región. Su producción rebasaba en promedio los 40 mil quintales de algodón, unos dos millones de kilogramos al año, lo cual representaba una verdadera fortuna para la época. Por entonces el algodón se le conocía en La Laguna como “el oro blanco” y fue motivo de gran demanda en el mercado estadounidense, a donde exportaba la mayoría de su producción algodonera. De ahí que mucha de la riqueza producida en La Laguna era fruto del campo y el trabajo de miles de campesinos. En este sentido, la fortuna de Arocena se gestó en un periodo de gran producción y riqueza agrícola, que llevó a la familia a gozar posiciones privilegiadas para la época, como lo denota la educación de Zenaida Arocena, quien nació en Lerdo, Durango, en 1879.

Sus padres Rafael y Ambrosia Ávila Torres cultivaron para la niña la mejor educación  en colegios de Francia, Alemania e Inglaterra. Mujer cosmopolita y culta, crió a las niñas bajo una formación inmejorable. Sin embargo, en 1911 murió a los 31 años, dejando huérfanas a sus niñas, Elvira y Rafaela que aparecen en la fotografía.

ESPAÑOLES EN EL NORTE DE MÉXICO

Desde 1914, Francisco Arocena se encargó de los negocios de su tío Rafael en la región Lagunera, debido a Rafael tuvo que exiliarse a Estados Unidos, por los persecución que sufrieron españoles en 1914, cuando el revolucionario Francisco Villa expulsó hacia El Paso, Texas, a más de 800 españoles que vivían La Laguna. Por ese motivo, Rafael Arocena se mudó al Hotel Plaza en Nueva York, y dese entonces, su sobrino Francisco se encargó de operar los negocios en México. La colonia española prosperó en la región en diversos negocios como la agricultura y el comercio. Los inmigrantes hispanos fueron la colonia extranjera más grande en Torreón y en La Laguna. Fundaron instituciones perdurables y encontraron en tierras laguneras un segundo hogar donde echar raíces.

La mayoría de ellos eran migrantes que venían dispuestos a trabajar de sol a sol para formar un patrimonio, ya fuera para regresar a España o para comenzar una nueva vida en México. Una gran parte de los españoles provenía de Santander, Navarra, Oviedo, Ampuero, Lequeitio, Bilbao, Alicante, León, Soria.

Los españoles como grupo social se consolidaron a través de instituciones que todavía continúan vigentes en la región. Por ejemplo,  la Beneficencia Española (actualmente Sanatorio Español), El Club Real Club España de Torreón, impulsado en 1918 por Fernando Rodríguez y Ángel Urraza; el Casino Español, el Club deportivo Victoria (fundado en 1916) y las fiestas de Covadonga en 1918.

Los comerciantes y propietarios originarios de España jugaron un papel importante en el crecimiento económico y empresarial del espacio lagunero hacia el último tercio del siglo XIX. Esta migración se caracterizó porque muchos de los inmigrantes eran jóvenes al arribar a México y, por lo tanto, traían recursos escasos. Para el caso de los inmigrantes que lograron generar riqueza y notable capital, el proceso formativo de capitales y de experiencia empresarial supuso años o con frecuencia décadas.

Tal fue el caso de Arocena y su sobrino Francisco, pero otra vez, una tragedia marcaría el rumbo familiar. En 1918 muere Francisco, no obstante su brillante carrera empresarial. Al año siguiente, 1919, muere en Nueva York Rafael Arocena. De esa manera las niñas quedaron bajo la tutela del tío Teodoro Arocena, quien las llevó a España para su cuidado. Al igual que su madre, las herederas del emporio empresarial, recibieron la mejor educación en España, Inglaterra y Francia. Bajo esa formación, las dos niñas que aparecen en la imagen, se convertirían al paso de los años, en dos mujeres al mando de los prósperos negocios. De esa manera, continuaron la cultura empresarial del abuelo y el padre. Esta pieza de la colección Arocena, no sólo es representativa de la historia familiar, sino también de una época de oro y de gran bonanza económica en La Laguna.

 

 

 

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