Cuahuitl Presencia tlaxcalteca en La Laguna

Esta exposición está dedicada a divulgar la influencia e importancia de los tlaxcaltecas en el norte de México, en particular en La Laguna. Los visitantes encontrarán cómo la migración tlaxcalteca a finales del siglo XVI fue fundamental para colonizar y poblar el norte de México. La fundación de nuevas poblaciones en La Laguna estuvo fuertemente marcada por el papel hispano-tlaxcalteca. Su obra fue tal, que en la actualidad podemos reconocer esa herencia cultural en nuestras sociedades.

En este sentido, la exposición invita al reconocimiento de los valores culturales que todavía perviven: tradiciones, danzas, gastronomía, cientos de palabras y hasta elementos materiales. Es la historia y la identidad profunda de los laguneros.

La Conquista

Hacia 1519 un grupo de españoles al mando de Hernán Cortés desembarcaron a lo que ahora es el estado de Veracruz. A partir de entonces emprendieron su ruta hacia la conquista. En su trayecto, a Tenochtitlan, pelearon antes con los guerreros del reino de Tlaxcala, una ciudad que había sufrido constantemente la guerra y el bloque del Imperio mexica. Al medir sus fuerzas bélicas, hispanos y tlaxcaltecas hicieron una alianza, unos para avanzar en la conquista, los otros para liberarse de los mexicas. El 13 de agosto de 1521 cayó el Imperio mexica y a partir de entonces nacería la historia de mestizaje, conquista y colonización. Como aliados de los hispanos, los tlaxcaltecas, compartieron no sólo la conquista, sino la colonización hacia la llamada chichimeca en el Norte de lo que actualmente es México y el sur de los Estados Unidos. Desde entonces, la importancia cultural y material de los tlaxcaltecas en el Norte, fue decisiva.

La Gran Chichimeca

Los descubrimientos de grandes depósitos de plata en Zacatecas a partir de 1546, y posteriormente en Guanajuato (1554), tendieron sobre el árido norte novohispano, vasto territorio aún no colonizado y casi no explorado, las rutas de la explotación y tráfico del codiciado mineral, y el camino para nuevos colonos. En 1550 estalló la hostilidad de las tribus o naciones de los guachichiles, zacatécos, guamares y otros contra la invasión de sus extensiones desiertas: la guerra chichimeca, que pospuso por cuarenta años el dominio español sobre el septentrión novohispano.

Herencia e identidad

Las familias tlaxcaltecas se dispersaron en la fundación de nuevas poblaciones. Consigo no sólo llevaron el orgullo y la nobleza de haber sido un pueblo invicto, sino además trajeron sus costumbres y saberes para la colonización. En el largo trayecto de Tlaxcala hacia el norte trajeron árboles frutales, elaboradas técnicas de obraje y producción de textiles. Al mismo tiempo mezclaron gustos gastronómicos, como fue la fusión del pulque con el trigo. En la agricultura implementaron sistemas de riego como acequias, canales y represas. En el Norte de México todavía pervive la herencia tlaxcalteca.

De acuerdo con Gibson, el interés por la historia tlaxcalteca ha existido siempre, desde la época de los primeros contactos entre españoles e indios de habla náhuatl. Para Cortés y los demás conquistadores cronistas, Tlaxcala era una región aparte, una provincia distinta del resto del país, y la describieron detenidamente. Después, todavía en el siglo XVI, otros escritores como Cervantes de Salazar y López de Gomara interpretaron también a Tlaxcala como una provincia única e interesante.

La migración tlaxcalteca: 400 familias

El primer experimento de colonización defensiva por indios amigos en la Gran Chichimeca, fue originalmente planeado por el virrey Velasco el Viejo para tlaxcaltecas y no para otomíes, y en San Miguel. El virrey solicitó a la república de Tlaxcala, hacia los primeros meses de 1560, mil hombres casados para poblar San Miguel; los oficiales capitulares aceptaron y el virrey pidió al monarca librar la real cédula correspondiente.

Motivados por la riqueza de la plata y otros metales preciosos, los españoles avanzaron hacia la gran Chichimeca, un extenso territorio donde abundaban tribus y culturas seminómadas. A diferencia de las civilizaciones mesoamericanas, en el Norte no encontraron ciudades, por lo cual hubo necesidad de fundarlas. En 1591, se acordó con los tlaxcaltecas la migración de 400 familias para colonizar el Norte de la Nueva España.

Nahuatlismos

Las palabras indican una historia de larga data y sobre todo, una clara herencia de la colonización hispano-tlaxcalteca desde el siglo en XVI en el Norte de México. En el habla cotidiana del Norte de México es frecuente encontrar una serie de vocablos con origen náhuatl. Pensemos por ejemplo en la comida ¿Qué sería de nosotros sin aguacate, atole, cacahuates, chiles, chocolates, moles y tamales? Seríamos menos felices, porque sencillamente no me puedo imaginarme una vida sin chilaquiles, elotes, chilacas, enchiladas, jocoque y para que pique más, un infaltable chipotle. Además de la delicia gastronómica, todas esas palabras tan habituales en la cocina diaria, comparten una raíz común en el náhuatl. ¿Qué mayor prueba de la influencia del mundo indígena en nuestra cultura que el mismo ser que nos permiten las palabras? Contrario a lo que parece, el náhuatl no desapareció, sino alimentó el universo del español: se integró y trasmutó. Al fin una fusión de dos mundos.

Danzas y rituales

Presentes en el Noreste de México, hay danzas y rituales relacionados con la herencia tlaxcalteca. Por ejemplo, los habitantes a orillas del Río Bravo o Río Grande han tenido rituales del agua desde épocas inmemoriales, en especial los pueblos prehispánicos que han vivido en sus riberas. Algunos de esos rituales han sobrevivido hasta la fecha mezclados con otros rituales cristianos.

En esta región se celebra la danza de los matachines como una aportación de herencia hispano mexicana a dichos rituales. Su existencia está comprobada históricamente desde la llegada de Oñate a la zona y se conservaron algunos rituales hasta hoy en día. Entre las fiestas más llamativas están la Santa Cruz, San Antonio, las fiestas de Pascua y las de Navidad.

La identidad norteña y en particular, lagunera quedó marcada por la influencia cultural y material de los tlaxcaltecas. Gracias a la migración tlaxcalteca se fundaron poblaciones que perviven en la actualidad. Pero igualmente una diversidad reconocible de palabras de usos cotidiano muestran la herencia cultural de los tlaxcaltecas. Ya sea en danzas, sarapes y telares, o sistemas de riego agrícola, la presencia tlaxcalteca está asimilada y sobre todo, viva en nuestra cultura.

 

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